¿Son los estándares parte de la regulación financiera?

Fuente: Agencia de Noticias de Panamá

El autor del articulo es consultor y ex superintendente del Mercado de Valores Juan Manuel Martans

Producto de las recientes crisis financieras que nos han golpeado a todos en menor o mayor medida, hemos sido testigos de una nueva tendencia en regulación financiera de los últimos años, la cual ha tomado un nuevo enfoque en temas como fortaleza patrimonial, requerimientos de capital, remuneraciones de directivos o el flujo de información hacia inversores. Panamá siendo parte del sistema financiero globalizado no es la excepción. Pero la pregunta que se viene a la mente es si esta nueva regulación financiera debe ser inventada por nosotros o debemos simplemente aplicar los famosos “estándares internacionales” en esta materia.

Antes de contestar la pregunta partamos de una premisa: los mercados de capitales por antonomasia son globalizados, es decir, la operatividad del mercado de capitales tiene como una característica esencial que las operaciones bursátiles son en su grandísima mayoría transnacionales: un inversionista colombiano compra bonos soberanos de México a través de una Casa de Valores panameña, a la cual el inversionista le transfiere dineros de una cuenta en un banco de Puerto Rico,  en un mercado organizado u OTC de los Estados Unidos y depositados en un custodio en Suiza.

Al ver esta fotografía de una operación común del día a día de los mercados de valores, identificamos obviamente una interacción entre una pluralidad de agentes de diferentes países que cuentan cada uno con sus propias regulaciones, pero lo que debemos tener en cuenta es que para que los mercados bursátiles funcionen de esta forma globalizada las reglas que aplican cada una de estas jurisdicciones deben ser comunes o muy similares con las demás.

Y esto es así puesto que serían inviables los mercados de valores si, por citar algunos ejemplos, sobre las reglas de capital y liquidez de los operadores bursátiles, bolsas de valores y otros agentes, o sobre la revelación de la información a inversionistas, o sobre el funcionamiento de las cámaras de contrapartida o de los sistemas de pagos o de liquidación de operaciones, o sobre la penalización  de las conductas prohibidas en el mercado, las jurisdicciones emitieran regulaciones totalmente asimétricas y distintas entre sí.

Es necesaria entonces una homogeneidad en las regulaciones de los mercados de valores, y por ello los reguladores, los agentes y los propios mercados han entendido que sólo pueden interactuar entre sí cuando las reglas de funcionamiento son comunes o bastante similares entre unas y otras, y esto sólo se consigue con la aplicación de regulaciones basadas en criterios estándares que nacen en el caso de los mercados de valores de las mejores prácticas internacionales y de los principios esbozados por la Organización Internacional de Reguladores de Valores (IOSCO por sus siglas en inglés) como considero lo ha venido haciendo la jurisdicción panameña desde hace años. No debemos inventar la rueda, la rueda está inventada y caeríamos en un juego muy peligroso si algún día nos aventuramos en inventar regulación financiera a espaldas de los estándares internacionales.

Con esto no quiero decir que no se puedan hacer adaptaciones aceptables sobre estos estándares a nuestro entorno doméstico, ni que no se puedan crear reglas que otorguen ciertas ventajas competitivas con respecto a otras jurisdicciones, ni que incluso no se puedan hacer valer algunas excepciones en nuestro mercado local, pero el punto central es que sólo con la aplicación de regulaciones financieras basadas genéricamente en estándares internacionales podremos garantizar a los inversionistas y agentes locales y extranjeros un mercado de valores competitivo, confiable y transparente, con lo cual damos además fijamos reglas claras, justas y homogéneas para todos según el principio level playing field.

Nótese que sólo se hace alusión al tema técnico y no al tema político, es decir, el relacionado a que quienes emiten estos estándares son las grandes potencias que establecen el orden económico mundial, y precisamente hemos visto que en ocasiones estas potencias no los aplican con el mismo celo que exigen a países emergentes su aplicación estricta so pena de ser aislados del sistema financiero global. Sobre este punto cada lector tendrá su opinión.