Solución para Panamá sobre el problema de las corresponsalías bancarias

Fuente: La Estrella de Panamá

Hace poco terminamos el Foro Internacional Widening the Pathways to Open Societies y el desafío no sólo era discutir sobre los temas específicos que afectan al sistema financiero y de servicios a nivel global, sino encontrar posibles soluciones a los mismos y que no fueran aquellos que comprometan la economía y modelo de país.

La solución que ya existe en países asiáticos y les voy a presentar, podría comenzar a desarrollarse Panamá, no sólo para definir su nuevo modelo de servicios, sino para estar a la vanguardia de la innovación y sofisticación de negocios (temas en los que aparecemos de últimos, según el último reporte del Índice Global de Competitividad del World Economic Forum 2016/17).

La propuesta es comenzar a trabajar en esta tecnología emergente conocida como Blockchain, ya sea formando consorcios empresariales entre bancos o entre diversas compañías con intereses comunes entre sí para darle fuerza al proyecto. ¿Y cuál sería el proyecto? Bueno, una plataforma de pagos basada en la nube que permita transferencias monetarias a nivel nacional e internacional.

HAY QUE COMENZAR A TRABAJAR EN LA TECNOLOGÍA EMERGENTE CONOCIDA COMO BLOCKCHAIN, YA SEA FORMANDO CONSORCIOS EMPRESARIALES ENTRE BANCOS U OTROS AFINES.

Voy a ir un poco más atrás para explicar la idea: El sistema financiero internacional hoy día, en su modelo más común realiza estas transferencias a través de un código SWIFT, que en realidad es una organización que tiene una red internacional entre bancos para el envío de mensajes seguros y estandarizados en los que se realizan las transferencias dinerarias.

SWIFT no es más que un sistema basado en la confianza (aunque ya están iniciando en temas de ‘Blockchain’). Confiamos en los bancos para que nadie transmita más dinero del que tiene, y para que el mismo llegue a su destino… Sí, hay leyes y regulaciones, pero todo es lo mismo: confiar en personas de carne y hueso.

Ahora bien, la tecnología que propongo se basa en la criptografía y algoritmos correctos, en la matemática y no en personas. Es muy difícil explicar sencillamente cómo funciona, pero digamos que para lo que nos interesa, certifica el historial público de transacciones; y conlleva las pruebas de trabajo para desincentivar nodos maliciosos. Es decir, es un sistema incorruptible de máxima seguridad y confianza total, ingredientes indispensables en los sistemas financieros.

Como les adelanté, una de las novedades más importantes es que 47 bancos japoneses (Mizuho Bank, Nomura Trust, Sumitomo Mitsui Trust entre otros) se han consorciado a SBI Ripple Asia y hace poco han completado exitosamente una implementación piloto de Ripple.

SBI Ripple Asia es el consorcio conformado por RIPPLE y SBI Holdings, con miras a ofrecer transferencias internacionales entre Japón, China, Taiwán, Corea los países de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), a través de la plataforma de Ripple. Debido a sus intereses afines, SBI Ripple Asia y el Japan Bank Consortium decidieron trabajar en conjunto para el desarrollo de RC Cloud, una plataforma de pagos basada en la nube, la cual permite transferencias monetarias a nivel nacional e internacional.

Pero ¿qué es Ripple? Bueno, es un software construido bajo el Protocolo Interledger (ILP), un protocolo abierto que permite la interacción de diferentes libros contables y redes de pago, al mismo tiempo que reúne tres aspectos de las soluciones de pago propios de la vanguardia tecnológica actual: mensajería, acuerdos y gestión de divisas.

Uno de sus principales componentes es Connect, el cual, conecta los sistemas internos de los bancos a registros que se encuentran a su vez integrados entre sí mediante Inteledger (ILP), permitiendo que las instituciones financieras realicen pagos internacionales en casi tiempo real. También brinda una plataforma de mensajería que permite a los bancos intercambiar información de conformidad, tasas y tiempos estimados de pago. La validación del éxito o falla del pago se hace criptográficamente y coordina el movimiento de los fondos a través de los registros contables de las partes involucradas, reduciendo los riesgos y las demoras en los acuerdos.

Estamos viendo el fin de la compensación internacional (o corresponsalías bancarias) tal como la conocemos? Pienso que sí, imaginen no sólo la enorme diminución en los tiempos y los costos, sino también el envío directo banco a banco, quizás hoy día el mayor problema de Panamá. Parece que al menos en Asia ese problema ya lo tienen solucionado.

Solemos citar frecuentemente la frase Think Out of the Box… hora de hacerlo en serio.