Panamá, en busca de un nuevo modelo de servicios financieros

Fuente: El Financiero

El revolcón causado por los papeles de Panamá, el caso Waked o el caso Odebrecht sirven como combustible para precipitar la definición de un nuevo modelo de oferta de servicios financieros blindados contra la corrupción, con los más altos estándares internacionales, y lejos de ser un calco de Miami o Singapur.

Aunque desde hace 22 años no se modifica nada, los tiempos se aceleraron con el estallido del escándalo off shore de Mossack & Fonseca, la mayor filtración de la historia de documentos sobre el manejo de las sociedades anónimas para ocultar fortunas, bien y mal habidas, por legítimas y oscuras razones, en paraísos fiscales del mundo, especialmente Islas Vírgenes, pero el declive de esos servicios financieros se veía desde los años 90 del siglo pasado.

El jefe de gabinete del Ministerio de Economía y Finanzas, Ricardo Zubieta, un abogado otrora vendedor de sociedades anónimas, fundador y exdirectivo del Movimiento Independiente (MOVIN) dijo que el escándalo de Mossack & Fonseca “no nos dijo nada nuevo”, pero mostró que “sí estabamos atrasados” en las regulaciones que debía aplicarse.

“No habíamos hecho la introspección de cómo ser más competitivos y lo debimos haber hecho hace mucho tiempo y no lo hicimos por estar preocupados en cómo subir este estándar que, la verdad, sí lo teníamos rezagado”, admitió.

Zubieta dijo que hace 22 años se creó el último instrumento innovador financiero en Panamá, las fundaciones de interés privado. “No existe ni ha existido por el gobierno, ni por iniciativa privada, ninguna innovación por muchos años”, acotó.

Banca, valores, servicios legales, regulación, aseguradoras, son los productos financieros tradicionales, que representan el 20% del producto interno bruto del país.

“Los únicos que salíamos a vender Panamá éramos los abogados, con las sociedades anónimas, pero eso tiene que quedar atrás porque es un negocio en declive y debe ser no la razón, sino una consecuencia de la atracción que ejerza el país con una variedad de productos financieros que ofrezca cada sector especializado, conforme a los estándares internacionales”, acotó el funcionario.

Zubieta reconoce que el país “se quedó atrás” y dejó que plazas como Miami se apoderaran de los inversores latinoamericanos, por lo que una meta es revertir esa situación, potenciando las ventajas de Panamá como su “holding”, más cerca de los vecinos, conexiones de todo tipo y “sin huracanes”, además de “enganchar” corporaciones extrarregionales que quieren ingresar a Latinoamérica.

¿Cómo hacerlo?, para el gobierno el camino es terminar la consultoría que contrató en noviembre pasado por 1,5 millones de dólares, para elaborar los prospectos básicos de nuevos productos financieros que serán presentados a los grupos organizados y a la ciudadanía en mesas de trabajo, para generar una retroalimentación que permita afinarlos y priorizar los más viables, o urgentes, como es FINTECH.

Zubieta es consciente que el debate legislativo es uno de los requisitos básicos para lograr el cometido, pues se requieren leyes y reglamentos, como por ejemplo para la propuesta de crear la “residencia fiscal”, “que no tiene nada que ver con la inmigración, pero hay que saber explicarlo, porque otros sitios como Mónaco, al lado de Francia, la han aprovechado por años sin ningún problema”.

Respecto a la adquisición de herramientas tecnológicas para los servicios financieros (FINTECH), señaló que es lo más urgente para el país porque “ya está en aplicación y no tenemos ni los equipos, ni la gente preparada” y el mundo sigue encaminándose a su uso pleno para las transacciones.

“Es un tema muy abarcador, hoy en día no tenemos como regularlo, según la ley de la Superintendencia de Bancos le toca, pero recién  nombró un director de innovación, siento que en el país no tenemos el spertis” y la idea es atraer estas industrias a instalarse en Panamá, reflexionó.

La propuesta de reforma de la plataforma de servicios de Panamá es incluir nuevas áreas de negocios con apego a los estándares de transparencia y prevención de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) y el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI).

“Se han elaborado hasta ahora once entregables (prospectos de productos) que se están presentando en mesas de trabajo a sectores especializados y al sector privado organizado, para que permeen a sus asociados las propuestas y recibir la retroalimentación”, indicó.

Según Zubieta, este proyecto de largo plazo implicará cambios, en algunos casos legislativos y otros de cultura en los negocios que, reconoció, “toman su tiempo”.

Por ejemplo, Panamá, que no tiene banco central, estudia crear un “banco de bancos” latinoamericano en donde la compensación internacional con diversas divisas se haga en el país centroamericano, que incluso depende de la Reserva Federal de Nueva York para efectuar estas operaciones.

Esa propuesta, que incluye diferentes monedas, admitió, también requerirá el parecer de Estados Unidos, porque el dólar es la única divisa extranjera de libre circulación en Panamá y “si ellos no lo aprueban, se acabó ese proyecto”.

También los expertos analizan si es útil replantear la creación, como existe en otros países vecinos como Colombia, de “una Megasuperintendencia” que unifique el trabajo de las actuales superintendencias, que marchan independientemente.

Se trata de las superintendencias de bancos, de valores, de seguros, la intendencia de sujetos no financieros y la de las cooperativas, cuya labor se buscaría coordinar desde un solo ente.