Las compañías de EEUU más afectadas por la crisis en Venezuela

Tras cuatro años de una aguda crisis económica, con una moneda devaluada y un déficit comercial exorbitante, el de Venezuela es hoy en día uno de los panoramas más desalentadores de la región.

De esta debacle, los analistas financieros han observado cómo las compañías estadounidenses llevan ya un buen tiempo preparando sus maletas y emprendiendo el camino de regreso a casa, muchas de ellas con enormes pérdidas en sus libros contables.

En los últimos años, según un reporte reciente de CNN, Bridgestone, Colgate, Kimberly Clark y Mondelez clausuraron sus operaciones en el país, despidieron a sus empleados y pusieron rumbo a otros destinos mucho menos inestables.

Ahora, con la elección de una nueva Asamblea Constituyente y la posible redacción de una Carta Magna que le conceda casi todos los poderes a Nicolás Maduro, cuando la francesa Air France (AF.PA) y la española Iberia anuncian la cancelación de muchos de sus vuelos, es bueno recordar que a principios de julio despegó desde el aeropuerto de Maiquetía la última aeronave de United Airlines, mientras que Delta (DAL) acaba de anunciar que suspende sus vuelos a Caracas a partir de septiembre.

Lo alarmante del caso es que estas dos líneas aéreas, en conjunto con American Airlines (AAL) -que todavía mantiene vuelos desde Miami-, se empeñan en recuperar los 3.800 millones de dólares en ganancias que el gobierno de Maduro les incautó, según información aportada por la Asociación Internacional de Transporte Aéreo.

La inestabilidad política y social -dicen todos- está acabando con la inversión extranjera.

Esto es lo que ha ocurrido con General Motors (GM), compañía que cerró su operación en abril pasado tras el cierre deliberado de su planta por parte del gobierno. Ford (F), por su parte, lleva sin operar desde diciembre del año pasado, y a estas alturas nadie ha garantizado su reapertura.

Sector petrolero

De acuerdo con The New York Times, la afectación iría más allá, toda vez que de Venezuela llega a Estados Unidos un 10% del petróleo que se consume en este país. La pregunta es si tiene Washington capacidad para buscar un crudo que reemplace al venezolano, si finalmente el país sudamericano colapsa o entra en una fase de guerra comercial con el vecino del norte.

Para este diario, con la agudización de la crisis estaría produciéndose un daño colateral potencial para Estados Unidos, sobre todo con el aumento de los precios de la gasolina, la pérdida de puestos de trabajo en el sector petrolero estadounidense y la afectación del margen de ganancias de varios de las principales refinerías en el país.

Pero antes de que esto ocurra en territorio estadounidense, en la misma Venezuela un milagro hace que todavía se vendan botellas de Pepsi Cola (PEP), pues la compañía abandonó el país en octubre de 2015, dejando atrás unos 1.400 millones de dólares, mientras que la marca McDonald’s (MCD) ha tenido que ser operada por la franquicia Arcos Dorados, de manera que sus ganancias no ingresan en la contabilidad de la transnacional de comida rápida.

Como botón de muestra, recordemos que en enero de 2015 los McDonald’s en Venezuela se quedaron temporalmente sin papas fritas, y que en 2016 se suspendió temporalmente la producción de Big Mac, pues no había pan suficiente para satisfacer la demanda.

Por último, CNN recuerda que Coca-Cola (KO) suspendió sus operaciones debido a la escasez de azúcar. Si aún se puede beber este refresco en Caracas y otras ciudades, es porque todavía hay empresarios que se atreven a importarla de México o Colombia.