Innovación en el sector financiero panameño: La Revolución Fintech

Fuente: Agencia de Noticias de Panamá

El gobierno panameño junto con el sector privado han anunciado que preparan un plan para renovar el modelo de negocios de la plataforma de servicios financieros que opera en el país, para ofrecer servicios especializados tomando como ejemplo mejores prácticas de jurisdicciones más desarrolladas y adecuadas a la regulación internacional. Entre otros servicios, se evalúa la posibilidad de crear un hub Fintech.

Las Fintech, (contracción de finanzas y tecnologías), nuevas startups especializadas en la tecnología financiera basada en la colaboración abierta, capaces de ofrecer productos y servicios financieros digitales de una manera más ágil, dinámica, holística y eficiente a los clientes, se están convirtiendo en empresas intermediarias abarcando multitud de ámbitos dentro del mundo financiero: realización de pagos, transferencia de fondos (e.g. remesas), contratación de seguros, financiamiento para personas o empresas (crowdfunding y crowdlending), asesoría financiera o de inversiones, análisis de datos (big data),  y seguridad de que todas estas gestiones realizadas no sean robadas por ciberataques.

Un reciente sondeo mundial realizado por PricewaterhouseCoopers a 544 ejecutivos de la industria financiera y empresas Fintech revela que la mayoría de las instituciones consideradas “tradicionales” (83%) estima que una gran parte de sus actividades se encontrará en riesgo de aquí al 2020. En los bancos, esta cifra se eleva a 95%. Una gran cantidad de Fintech e inversores que las respaldan están apostando a la generación de los “millenials” como grupo demográfico clave para su éxito, por cuanto que esta población es nativa digital, tiene una nueva manera de gestionar sus finanzas y las de sus empresas;  y confía en el poder que otorga la tecnología para agilizar procesos y obtener mayores beneficios de sus transacciones.

La creación y desarrollo del Ecosistema Fintech no es exclusivo de los países desarrollados. En la región de Latinoamérica, el 2016 fue el año de las Fintechs. Numerosos inversores extranjeros decidieron centrarse en la región. Bancos locales como Bradesco (Brasil), Itau (Brasil), BBVA (México y Colombia), Banco Patagonia (Argentina), Banco BCI (Chile) saben que no pueden ignorar más el avance de las Fintechs en respuesta a las expectativas de los clientes y se han posicionado como aliados de éstas.

El contexto regional: Según indicaciones de la CEPAL, la población está cerca de alcanzar 630 millones de habitantes; hay un alto porcentaje de personas no bancarizadas o desatendidas por los bancos; en 2016, cerca de 400 millones de smartphones estuvieron en circulación en la región. Cabe también destacar el crecimiento de plataformas de e-commerce de Latinoamérica en los últimos años, para las cuales el valor estimado por e-Marketer es de casi 140 mil millones de dólares para 2018.  Estas características hacen que el terreno sea favorable para la disrupción de las startups Fintech en el sector financiero de la región.

Actualmente, las Fintechs exitosas en la región son aquéllas cuya propuesta de servicios y productos son transparentes, de fácil acceso y próximas a los clientes. Los productos no son necesariamente los más novedosos o revolucionarios, pero la simplicidad y practicidad de su uso han logrado llenar el vacío dejado por  los bancos.

Llegó el momento para Panamá, entonces, de hacer un ejercicio proactivo de identificar aquellas oportunidades, tendencias, beneficios, riesgos potenciales, incertidumbres jurídicas y barreras de entrada a la innovación en la industria Fintech planteándose como objetivo la creación de un “Hub-Fintech Panamá” con proyección internacional, que atraiga personas implicadas en el ecosistema que deseen trabajar juntas. Un espacio ideal para este proyecto podría ser el Tecnoparque de la Ciudad del Saber, a través del Acelerador Tecnológico Empresarial, con el apoyo del gobierno, universidades y emprendedores fomentando así la identificación de necesidades locales.

Si bien en Panamá hay muchas oportunidades y capacidades percibidas (que derivan de sus ventajas competitivas como la posición geográfica, economía dolarizada, el acceso a mercados internacionales, el crecimiento de la economía, y demás), existen debilidades notorias pendientes por corregir para emprender en el país: sistema educativo que no aporta los conocimientos suficientes ni fomenta la cultura emprendedora, la falta de capital de riesgo (escasez de “business angel”), la falta de políticas y de estructuras I+D; y la falta de flexibilidad del régimen laboral.

Para disminuir la incertidumbre de las startups, se necesita la preparación, el acceso al capital, y el apoyo de centros de investigación o estructuras I+D. Estas empresas requieren también de un marco regulatorio adaptado a sus necesidades a fin de poder competir globalmente. A este respecto, sería conveniente seguir los modelos de Suiza, Reino Unido y Singapur, en donde se han creado espacios libres de toda regulación para las startups, a manera de un “sandbox” que proporcione flexibilidad regulatoria mediante exenciones con salvaguarda de los consumidores.

Panamá tiene la oportunidad única de analizar cómo se fueron desarrollando los ecosistemas de emprendimiento e innovación más exitosos, aprender de los errores que éstos hayan cometido y empezar a operar.