¿Es la desregulación la solución para el sistema financiero panameño?

Fuente: Agencia de Noticias de Panamá

Juan Manuel Martans, el autor es consultor y fue Superintendente del Mercado de Valores.

El sistema financiero está cimentado en la confianza que la comunidad mantiene en éste. Por ello podríamos afirmar que el sector financiero es uno de los sectores más regulados y supervisados en el mundo. Y esto tiene una lógica. Las entidades financieras administran los dineros y recursos que toda la población les confía. Por ello se espera que la administración de estos fondos por parte de las entidades financieras se ejecute con la mínima diligencia que un buen hombre de negocios utilizaría en sus propios negocios.  Además, los reguladores financieros deben supervisar de cerca las actividades de ciertas entidades financieras puesto que el colapso de una entidad de gran tamaño y relevancia local o mundial puede terminar colapsando todo el sistema financiero del país o hasta el sistema global (riesgo sistémico).

La historia nos ha mostrado que en momentos de relativa normalidad en el sistema financiero las regulaciones tienden a ser bastante flexibles y amigables, y así seguir promoviendo, según sus defensores, el crecimiento del sector financiero y del país, pero en los momentos de crisis o postcrisis observamos la aplicación de regulaciones duras y estrictas para corregir y evitar futuras crisis. Lo paradójico de todo es que muchas veces quienes exigen a los reguladores políticas desregulatorias para promover el crecimiento del sistema financiero son los mismos que en los momentos de crisis (causada en gran medida por los propios agentes del sistema) exigen a los reguladores que intervengan de forma directa y contundente en el sistema para corregir y emitir regulaciones estrictas (regulación).

La historia nos ha mostrado también que esta actividad pendular de regular mediáticamente, a corto plazo, sin proyecciones, sin objetivos, sin fundamentos, dependiendo del momento que atravesemos, como lo hemos visto, no nos ha servido de mucho y más bien le pone mucha presión al sistema por la volatilidad e incertidumbre en cuanto a regulaciones se refiere, ya que nunca están claras las reglas del juego para todos, lo que al final genera desconfianza en el sistema. Por ello, consideramos que hay dos elementos fundamentales en lo que se refiere a regulación financiera que ayudaría a imprimirle confianza y solidez al sistema.

Lo primero es emitir una regulación a largo plazo y con claros objetivos basados en una hoja de ruta a diez años por lo menos. Para ello nos debemos responder primero como país qué tipo de sistema financiero queremos. Queremos ser un centro financiero, de ser así queremos un centro global o regional, queremos solo big players en el sistema o queremos jugadores de todo tipo: grandes, no tan grandes y los más chicos, inclinándome más por esta última opción. Sea cual fuere la respuesta después de un debate, entonces emitir una regulación cónsona con ello y que sea centrada y objetiva, a largo plazo y que tenga las reglas claras del juego para todos, que no sea ni muy estricta que haga inviable la actividad financiera o que solo sea viable para grandes entidades ni muy laxa que permita fácilmente el abuso de los agentes del sistema. Lo que no ayuda a mantener la confianza en el sistema es poner hoy reglas a todos (grandes, medianos y chicos) para una actividad financiera y mañana de forma reactiva emitir una regulación extremadamente dura que haga inviable la actividad para los chicos y hasta los medianos. Si lo que queremos es sólo big players en nuestro sistema lo más transparente y leal es anunciarlo y no hacer que otros agentes gasten tiempo y dinero en venir a operar en o desde nuestro sistema.

El otro elemento es la actividad sancionadora, la certeza del castigo. Si hay un elemento que mantiene la confianza del sistema financiero de los E.E.U.U. pese a las crisis financieras que ha sufrido es que siempre hay certeza de castigo para los abusadores del sistema, esto sin desconocer su cuestionada política too big to fail en la que las autoridades norteamericanas no han sido contundentes en momentos de crisis con las grandes entidades financieras con el argumento de evitar una crisis sistémica. Al margen de esto siempre vamos a encontrar agentes del sistema que van abusar de este y que nos van a provocar crisis en mayor o menor medida, y por tanto es necesario que los reguladores sigan sancionando las conductas que atentan contra la estabilidad y confianza del sistema, con lo cual se castiga a los infractores, se expulsa a quienes causan gran daño al sistema, saneándolo y además se disuade a los demás agentes de replicar conductas en contra de la estabilidad del sistema.