Creciente demanda de diésel detrás del repunte del petróleo

Por Brian Wingfield, Javier Blas y Alex Longley.

Échese a un lado, OPEP. El diésel es lo que está impulsando en la actualidad el precio del petróleo.

Con el repunte de la actividad industrial a nivel mundial, el combustible conocido en la industria como diésel ultra bajo en azufre (ULSD, en inglés) está experimentando una fuerte demanda, haciendo que el consumo de petróleo aumente en 2017 por encima de su promedio a 10 años.

Precisamente cuando la demanda comenzó a crecer más rápido de lo esperado, la industria proveedora de diésel sufrió una serie de incidentes que limitaron la oferta. Primero en Europa, la refinería Pernis, de Royal Dutch Shell Plc, considerada una la máquina de bombeo de diésel de la región, sufrió un incendio en julio pasado y tuvo que cerrar durante varias semanas. Luego en Estados Unidos, donde el huracán Harvey golpeó temporalmente a finales de agosto una docena de refinerías, interrumpiendo tanto los suministros nacionales como las exportaciones del combustible.

“El mercado del petróleo está impulsado en la actualidad por cuatro letras, ULSD, no OPEP”, afirma Olivier Jakob, director de la consultora Petromatrix Gmbh.

La combinación de una mayor demanda y cierres temporales de refinerías redujo los inventarios de diésel en el verano; algo inusual, pues estos se acumulan precisamente entre julio y septiembre, en preparación para el aumento estacional de la demanda con la llegada del invierno al hemisferio norte. Las bajas temperaturas hacia final de año o inicios de 2018 podrían provocar una nueva alza de precios.

El precio de referencia para el diésel europeo ha subido por encima de los US$550 por tonelada métrica, por primera vez desde julio de 2015, superando los US$409,50 en que transaba hace apenas tres meses. Además, el mercado del diésel se ha movido consistentemente hasta entrar a una condición denominada backwardation, en la que los contratos de entrega a un mes son más caros que los de fechas posteriores, en una señal de estrechez de la oferta.

“La demanda de diésel es muy fuerte, como resultado de una mayor actividad industrial, de carga y construcción”, explicó en una entrevista David Fyfe, economista jefe de la operadora de materias primas Gunvor Group Ltd., uno de los mayores comerciantes de petróleo del mundo.
Los fondos de cobertura lo han notado. En Estados Unidos, éstos aumentaron sus posiciones en diésel a su mayor nivel en cuatro años, según datos de la Comisión de Transacción de Futuros de Materias Primas.

Perspectiva alcista

El mercado del diésel también ha sido tema de conversación esta semana en la Conferencia Anual del Petróleo de Asia-Pacífico (APPEC, en inglés) en Singapur, donde los operadores coincidieron en que el panorama es alcista. Con inventarios bajos y los precios al alza, las refinerías están disfrutando de fuertes márgenes, impulsándolas a comprar más petróleo. Esto, al mismo tiempo, está dando un nuevo impulso al mercado del crudo.

El barril de petróleo Brent, usado como referencia global, se estabilizó en torno a US$60 esta semana, su mayor nivel en casi dos años. Aunque algunos de los problemas en las refinerías se están solucionando, lo que podría generar una pausa en el mercado de diésel, los operadores de petróleo y los ejecutivos de las empresas de refino están convencidos de que las perspectivas de mayor demanda son para los productos de refinación media, una categoría que incluye al diésel, el aceite de calefacción y el combustible para aviones.

“Cuando hay un crecimiento económico fuerte, particularmente en los mercados emergentes, como hoy, se va a ver un alza de productos refinados”, dijo Franco Magnani, máximo responsable de Eni Trading & Shipping Spa, en una entrevista en Singapur.

No se trata solo de un fuerte consumo en Asia. La demanda por diésel también ha aumentado en Europa y se está acelerando en Estados Unidos, debido en parte a la reconstrucción que será necesaria tras el paso de los huracanes Harvey, Irma y María en Texas, Florida y Puerto Rico.

A nivel global la demanda aumentará en unos 1,6 millones barriles diarios este año, superando por mucho el promedio de la década anterior, según las proyecciones más recientes de la Agencia Internacional de Energía. Los comercializadores presentes en la APPEC en Singapur creen que la demanda podría aumentar en 1,8 millones de barriles.