BlackRock y Vanguard apuestan por inflación en EEUU pese a todo

Por Liz Capo McCormick.

Dos titanes del mercado de bonos siguen aferrados a la idea de que resucitará la inflación.

Una y otra vez, datos económicos débiles hicieron quedar un poco tontos a los inflacionistas del mercado, muchos de los cuales fueron cautivados por las promesas de crecimiento del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Pero para Vanguard y BlackRock, es sólo cuestión de meses para que la inflación vuelva a 2 por ciento. Más allá de lo que pase (o no) en Washington, un mercado laboral ajustado impulsará los sueldos, hará que los estadounidenses gasten más y elevará los precios al consumidor. Agregue un dólar débil y la perspectiva de que la Reserva Federal no suba las tasas de interés hasta 2018, y ambos ven muchas posibilidades de que el mercado de bonos sea demasiado pesimista acerca de la inflación.

“Las tendencias de base de la inflación subyacente estarán en alza”, dijo Gemma Wright-Casparius, gerente de cartera sénior de Vanguard, que administra US$4 billones.

Es importante acertar. A pesar de que las tasas están por el piso y la Fed puso billones de dólares con la flexibilización cuantitativa, la inflación es el único indicador que persiste en no regresar a niveles que indiquen buena salud para la economía estadounidense. La inflación bajó por cuarto mes consecutivo en junio y quedó a una tasa anual de 1,6 por ciento. El indicador preferido por la Fed dio incluso más bajo al caer a 1,4 por ciento.

Esto ha hecho más difícil para la Fed retirar sus políticas de dinero barato, lo cual, según cada vez más críticos, no ha hecho más que inflar el precio de los activos financieros y dejado al banco central con poco margen de error.

Por su parte, las autoridades de la Fed han dicho en reiteradas ocasiones que la desaceleración de la inflación es transitoria, aunque admitieron en su declaración de julio que las mediciones de los precios “bajaron y están por debajo de” la meta.

Estimaciones

Vanguard estima que los niveles de equilibrio a 10 años deberían acercarse a entre 2 y 2,25 por ciento. En julio, Wright-Casparius compró bonos del Tesoro estadounidense atados a la inflación (TIPS, por sus siglas en inglés), que dan ganancias cuando la inflación supera las expectativas del mercado. Ella dice que pretende aumentar esas posiciones en los próximos meses.

Martin Hegarty, de BlackRock, prefiere los bonos del Tesoro atados a la inflación de EE.UU. a los británicos o europeos y sugiere que los operadores de bonos se equivocan si anticipan que la inflación en EE.UU. seguirá deprimida.

“Los TIPS están baratísimos”, dijo Hegarty, director de las carteras de bonos atados a la inflación de BlackRock, que administra US$ 5,7 billones.

Los últimos tiempos han sido malos para los alcistas de los TIPS. Estos fueron una operación perdedora —al menos en comparación a los retornos que dan los bonos del Tesoro simples— en tres de los últimos cuatro años y este año presentan nuevamente un rendimiento inferior a la media.

Otra variable fundamental que podría elevar la inflación más a largo plazo es el dólar, según Wright-Casparius, de Vanguard. Un dólar más débil, que bajó cerca de 8 por ciento frente a las otras monedas de importancia este año, eleva el precio de los productos importados para los consumidores estadounidenses.

“Los declives que venimos observando en el dólar también deberían generar más presiones inflacionarias dentro de más o menos un año”, dijo ella.