Banca enfrentará daño reputacional ocasionado por escándalos

Fuente: El Financiero

El Centro Bancario Internacional (CBI) de Panamá mostrará en 2017 el músculo para “apretar” el cumplimiento de las normas que ayudarán, con “transparencia y rendición de cuentas”, a contrarrestar el daño reputacional ocasionado por sucesivos escándalos de corrupción nacional e internacional, manifestó su  superintendente, Ricardo Fernández.

La Superintendencia de Bancos (SBP) informó que en 2016 el CBI cerró con más de 121.075 millones de dólares en activos, el 3,3 % por encima del año anterior, con reglas de prevención más poderosas, contenidas en la lucha contra el blanqueo de capitales y las orientaciones del Comité de Basilea, versión III.

Fernández explicó que la adecuación de capital fue del 15,1 %, la liquidez legal llegó al 63,4 %, cuatro puntos porcentuales más que en 2015; los préstamos vencidos no superaron el 1,2 % del total y las provisiones por riesgo alcanzaron el 83,5 % de la cartera vencida.

Fernández sostuvo que en 2016 el crédito local creció el 8% y la utilidad neta fue de 1.528 millones de dólares, inferior a los 1.712 millones del año 2015 porque se destinó fondos para provisiones de riesgos, lo cual “fortalece la confianza” en el negocio y anticipó que esta hoja de ruta continuará en 2017.

La banca cuenta ahora con una provisión dinámica para cubrir “riesgos no previstos”, y este año se aplicarán nuevas regulaciones al riesgo de capital, del mercado y operacional, conforme las orientaciones globales correspondientes del Comité de Basilea, explicó.

También se reforzará los controles del negocio fiduciario, actualizando la normativa con una propuesta de ley que se llevará a la Asamblea Nacional de Diputados en los próximos días, con el fin de profundizar la prevención del blanqueo de capitales.

Advirtió que, con la aplicación del Coeficiente de Cobertura de Liquidez (LCR, en inglés), sobre lo que se están haciendo pruebas, se producirá “cambios sustanciales en la gestión de tesorería bancaria”, anticipó Fernández, quien elogió el apoyo de los 98 bancos de la plaza en la gestión para elevar la supervisión “y proteger a los clientes”.

Fernández recordó que en 2016, por primera vez en su historia, Panamá publicó la lista de bancos sancionados por violar las reglamentaciones del país e insistió en que esa práctica continuará para generar “más transparencia y más confianza”.

“Hay 18 procesos sancionatorios en curso” que también serán publicados cuando se apliquen los correctivos, anunció, al tiempo que también agradeció a los medios de comunicación por el manejo “profesional” del asunto para no crear incertidumbre en un negocio tan sensible.

Refirió que el año pasado, pese a los escándalos de corrupción y que Francia incluyó a Panamá en su lista gris, se dieron 459 relaciones de corresponsalía con bancos del exterior, de las que unas 35 fueron con nuevas entidades, lo que muestra que la salida de la lista de no cooperadores del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) permitió revertir esta situación.

“Ahora hay que demostrar la clara aplicación de las regulaciones, nos preparamos para la próxima revisión mutua del GAFILAT (brazo latinoamericano del GAFI) en mayo, para verificar los avances de Panamá”, enfatizó.

El superintendente matizó que este año el entorno internacional es “menos favorable” para el negocio por la ola de proteccionismo que se perfila, a lo que se suma el fortalecimiento del dólar (la tasa de intereses subió el 0,25% el miércoles pasado) y los riesgos reputacionales que van a seguir afectando al país por los casos de corrupción de la constructora Odebrecht, los llamados Papeles de Panamá y del conglomerado empresarial Waked.

“No hay una coyuntura sencilla, por eso se requiere una supervisión más robusta y se requiere de un cambio cultural para corregir las debilidades y una mejor gestión del riesgo”, exclamó.

Fernández sostuvo que Panamá “debe seguir divulgando” lo que está haciendo efectivamente para acabar con la corrupción, aplicando las normas creadas y “los logros”, porque las consecuencias de los escándalos “van a seguir gravitando sobre el país”.

Sobre la próxima revelación de los intríngulis en el macro caso de corrupción “Lava Jato” de Brasil, que implica al bufete panameño Mossack & Fonseca, el superintendente se abstuvo de conjeturar cuál puede ser el impacto en el negocio bancario o fiduciario, pero consideró que Panamá, con las políticas que ha adoptado tiene mejores instrumentos legales ahora para investigar y sancionar. 

“Panamá ha mostrado seriedad y compromiso para seguir fortaleciendo el sistema y tenga cifras muy robustas y saludables, queremos proteger al depositante, lo más importante es la transparencia y hacer las cosas bien, liderar con el ejemplo y eso es lo que nos van a medir ahora”, acotó.

La banca representa el 8% del producto interno bruto y genera 26.000 puestos de trabajo en el país “mucho más que el Canal de Panamá”, resaltó.

El mismo día de la presentación de Fernández la calificadora Fitch & Rating se refirió en un informe centroamericano a los bancos panameños, coincidiendo con Fernández en que 2017 seguirá presente el riesgo reputacional.

“Fitch considera que los eventos de 2016 han dado forma a la tendencia de Panamá para los próximos años. En 2017, el riesgo reputacional y conductual continuará como una preocupación central tanto para los participantes del sector financiero como para los reguladores. Control interno y cumplimiento serán áreas que seguirán sujetas a mejoras para los participantes y no se descartan cambios regulatorios para fortalecer la supervisión del sistema. Además, la reducción de acceso a fuentes internacionales y al fondeo mayorista permanecerá como una preocupación en los bancos más pequeños con franquicias débiles”, precisa en su análisis.

El 2017 podría ser mejor en comparación con el crecimiento bajo de 2016- dice la calificadora-, “aunque probablemente no alcanzará el de años previos, cuyos crecimientos estuvieron levemente por encima de 10%”.

“La economía aún tendrá un desempeño sólido, pero su dinamismo menor conllevará un crecimiento crediticio más prudente, mientras que algunos cambios en la ponderación de activos y márgenes más bajos hacen menos atractivos a algunos segmentos de crédito y desincentivan la colocación”, detalla y también anticipa que se darán consolidaciones y fusiones bancarias de los bancos medianos y pequeños, por costes de operación y las nuevas regulaciones.

Fitch anticipa que el número amplio de participantes y la interconexión regional del sistema bancario panameño “lo hacen más susceptible a casos nuevos de riesgo reputacional, aunque estos son impredecibles”.

Matiza que “aunque no es el escenario base, un deterioro mayor de la imagen de la industria financiera de Panamá pondría una presión mayor en el acceso a fondeo y dañaría su imagen como centro financiero regional”.

La mayoría de bancos en Panamá posee Perspectivas Estable, apunta, y refiere que las excepciones son Banistmo, Bancolombia (Panamá) y Banco Internacional de Costa Rica, “cuyas calificaciones derivan del soporte de sus casas matrices y la Perspectiva Negativa de sus calificaciones se alinea con la de sus accionistas”.

“La mayoría de las calificaciones panameñas se basa en el desempeño individual y Fitch vislumbra un potencial limitado de mejora para 2017, mientras que reducciones podrían provenir de deterioro en los niveles de capital”, considera.