Abril y mayo decepcionan a un Wall Street que anhela acción

Por Hugh Son, Laura J. Keller y Dakin Campbell con la colaboración de Jenny Surane.

Muchas crisis podrían haber estallado en el mundo durante el segundo trimestre, y no lo hicieron. Pero eso no es necesariamente bueno para los bancos de Wall Street.

Altos directivos de JPMorgan Chase & Co., Bank of America Corp. y Goldman Sachs Group Inc. se lamentan de que no está ocurriendo mucho en el mundo que estimule a los inversores a comprar y vender. Y al mismo tiempo, hay suficiente incertidumbre sobre la geopolítica y la reforma tributaria de Estados Unidos como para frenar las fusiones y adquisiciones corporativas.

Los comentarios de líderes de esos tres bancos indican que casi un año de turbulencia geopolítica que comenzó con la inesperada votación del Reino Unido a favor de una salida de la Unión Europea, y que luego escaló con la sorprendente victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos, puede estar moderándose. Wall Street se había dado atracones mientras los clientes se adaptaban a cada conmoción. Ahora parece que muchos ya se han vuelto inmunes: los tuits de madrugada de Trump no son suficiente para mantener una alta actividad en las terminales de negociación.

“La volatilidad no ha sido tan grande, en realidad: el esfuerzo se ha vuelto muy arduo”, dijo el miércoles Eric Wasserstrom, analista bancario de Guggenheim Securities LLC, a Bloomberg Television. Sin embargo, “no sé si realmente queremos anhelar una dislocación política como algo que realmente ayuda a la comunidad de banca de inversión”.

En JPMorgan, el ingreso de mercados se desplomó alrededor del 15 por ciento en abril y mayo respecto al año anterior, arrastrado por una caída de la renta fija, dijo la directora financiera Marianne Lake a inversores en Nueva York el miércoles por la mañana. En Bank of America, el ingreso del negocio será entre un 10 por ciento y un 12 por ciento más bajo, dijo el máximo responsable Brian Moynihan en otro acto ese día. En Goldman, la negociación de clientes sigue siendo “moderada”, dijo su copresidente, David Solomon.

El máximo responsable de Morgan Stanley, James Gorman, indicó que su firma ve descensos de negociación similares. Las estimaciones de JPMorgan y Bank of America “están reflejando la realidad y no creo que seamos muy diferentes”, dijo Gorman en una entrevista con Bloomberg Television en Pekín el jueves.

Hay mucho que no ha llegado a pasar este trimestre. El centrista Emmanuel Macron se impuso en las elecciones presidenciales de Francia el mes pasado, superando a la euroescéptica Marine Le Pen y levantando la presión que pesaba sobre el bloque monetario. Trump tuvo problemas para conseguir victorias legislativas importantes. Y mientras aumentaban las tensiones entre Estados Unidos y Corea del Norte, éstas no derivaron en una guerra abierta.

“Hay una enorme incertidumbre, lo cual habitualmente generaría tremenda volatilidad, y no lo hace”, dijo Gorman. “Los inversores tienen esta perspectiva muy pasiva, y creo que el riesgo a la baja en este momento sobrepasa el riesgo al alza”.

Incluso si la turbulencia —y, por ende, la negociación— repunta, la recompensa para muchos empleados puede ser limitada. Los ejecutivos dijeron que están haciendo un gran esfuerzo por mantener un control sobre los costes. El director financiero de Goldman Sachs, Marty Chávez, dijo junto a Solomon: “Según aumenta el crecimiento del ingreso, deberíamos esperar que el crecimiento de la remuneración se rezague”.